Un video de una pelota de baloncesto que se deja caer desde una represa se vuelve viral, gracias a una peculiaridad de la ciencia que hace que tome  vuelo en lugar de caer. Este juego  del balon tuvo lugar en la represa Gordon  en Tazmania, que se sitúa a 415 pies.

La pelota cae al principio pero luego se abalanza y se eleva como un pájaro, ya  cerca al suelo.

Si dejamos caer la pelota no pasa nada espectacular, pero si lo arrojamos girando el efecto cambia. Es lo que se conoce como ‘Efecto Magnus’.

Derek Muller ha publicado un vídeo donde se ve cómo arroja un balón desde lo alto de una presa. Como podemos comprobar, en el momento en el que se lanza con giro, la trayectoria que realiza el esférico da la sensación de salir volando.

La explicación es lo que se conoce como ‘Efecto Magnus’. Se llama así como homenaje al físico y químico alemán Heinrich Gustav Magnus, el primero que lo estudió a fondo y determinó sus causas y sus efectos, aunque anteriormente Edison ya lo había registrado y analizado. Define el fenómeno físico por el cual un objeto rotando en un fluido cambia su trayectoria como consecuencia de la interacción con el mismo. Se produce, en parte, por la acción de otros fenómenos como el principio de Bernoulli (describe el comportamiento de un fluido moviéndose a lo largo de una corriente de agua).

Así, la acción del fluido, el aire en este caso concreto, al pasar sobre la superficie de la pelota de baloncesto, que está girando, se ‘vicia’ con ese giro y provoca que el aire empuje a la pelota y la haga volar y desplazarse hasta distancias y siguiendo trayectorias que nos parecen contraintuitivas.

Video:   Surprising Applications of the Magnus Effect

 

¿Ocurre en la vida diaria? Mucho más a menudo del o que pensamos, desde un partido de tenis, a otras situaciones como, por ejemplo, este glorioso gol de Roberto Carlos.

 

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