Se le conoce también como trombosis venosa, y se produce por la formación de un coágulo de sangre en una vena, que bloquea completa o parcialmente el paso de la sangre. Esta trombosis venosa puede darse en cualquier parte del organismo, pero la flebitis aparece con más frecuencia en las piernas.

Hay dos tipos de flebitis en función de la vena afectada y del grado de gravedad.

  • Flebitis superficial que es la que afecta a las venas que se encuentran justo debajo de la piel, por lo tanto, la flebitis afecta a las varices de manera directa. El coágulo es de tamaño pequeño y no presenta riesgo para la salud.
  • Flebitis profunda Es la que aparece en el sistema venoso profundo, que alimenta los músculos y los tejidos. Aquí, el flujo sanguíneo es más importante y ejerce una presión más fuerte sobre el coágulo y puede ocasionar que éste se desprenda y llegue al corazón llegando a bloquear una de las arterias principales del cuerpo humano. Este tipo de flebitis causa diversas complicaciones muy serias, como la embolia pulmonar, y requiere atenderse inmediatamente en un hospital.

SíntomasLos
síntomas varían dependiendo del tipo de flebitis. En el caso de la flebitis superficial se podrá ver la hinchazón y el endurecimiento de la vena debajo de la piel. Generalmente, esta inflamación se extiende sobre la zona de la piel circundante, haciéndola dolorosa y sensible al tacto.

En el caso de la flebitis profunda los síntomas dependen de la localización del coágulo de sangre. Están menos marcados y, por lo tanto, son más difíciles de diagnosticar. Mayormente, la flebitis profunda suele manifestarse con un dolor profundo en la pantorrilla o en el muslo, una sensación de calor, un entumecimiento de la pierna y en algunos casos, la aparición de un edema. El paciente siente dolor cuando levanta la punta del pie hacia arriba. Esto es lo que se conoce como el signo de Homans, que es característico de la trombosis venosa.

Causas
Existen personas que tienen más predisposición que otras para desarrollar la flebitis. Por ejemplo, las personas que tienen más riesgo de que aparezca la flebitis son las que padecen un cáncer, las mujeres embarazadas, o aquellas personas que sufren de insuficiencia venosa y las que tienen problemas cardíacos (sobre todo los que llevan un marcapasos).

También se debe tener en cuenta ciertos factores y situaciones que pueden contribuir a desarrollar una flebitis, por ejemplo cuando existe un periodo largo de inmovilidad cuando se viaja en avión, o durante un reposo en cama prolongado, esto hará que aumente considerablemente los riesgos de padecerla. Pero, es importante también mencionar que la flebitis también tiene sus orígenes en el tabaquismo, la edad y la obesidad.

¿Cómo tratar la flebitis?
Cuando se trate de una flebitis profunda, se debe tratar inmediatamente con medicamentos anticoagulantes, ya que estos tienen como finalidad disolver el coágulo sanguíneo. Entre los que más se aplican son la heparina de bajo peso molecular y la antivitamina K . Asimismo, se debe llevar a cabo desde los primeros días una contención venosa, y se recomienda llevar unas medias de contención durante varios meses, para prevenir eventuales complicaciones, como el síndrome post-trombótico.

En el caso de la La flebitis superficial sólo necesitará un tratamiento local, y se recomienda que la persona realice un reposo prolongado con la elevación de la pierna dando un resultado suficiente para curarse. Es importante acudir siempre que sea necesario al médico.

El especialista recomendará que también se aplique calor en la zona afectada, y para complementar, recetará antiinflamatorios no esteroides. De todas formas, las medias de compresión también podrían ser necesarias. Lo normal es que la flebitis superficial se cure sola con el tiempo.

En el caso de la flebitis más grave que es la tromboflebitis, el tratamiento sería similar al de la flebitis profunda, ya que el médico considerará tratarla con anticoagulantes que impedirán que los coágulos sean más grandes. Hay otro tipo de medicamentos anticoagulantes que se pueden tomar con una duración prolongada para evitar eso mismo y son la warfarina o rivaroxabán.

Prevención
Hay muchas formas de prevenir la inflamación de la vena, como por ejemplo, aplicar Aloe Vera fresco que resulta eficaz para prevenir la flebitis.
Además, se considera importante no tener una vida muy sedentaria, y si en caso no pudiese practicar deporte de manera regular, debe tener una pequeña rutina de ejercicios que pueda realizarlos en su casa.

Una de las actividades más sencilla que puede realizar es la bicicleta sin salir de casa, puede incluso de no contar con una bicicleta, echarse en su cama y con las piernas en el aire simula dar pedaladas. Es un ejercicio que viene especialmente bien a las personas que pasan mucho tiempo sentadas en su día a día.

También la deshidratación puede favorecer la aparición de flebitis, ya que la falta de agua en el cuerpo puede ocasionar la viscosidad de la sangre, es por ello que lo recomendable es beber mucha agua a diario, entre 1,5 o 2 litros al día.

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